Origen de Punt’a

Origen de Punt’a

 

La costumbre annobonesa heredado de nuestros antepasados 

      Una de las responsabilidades que pesa sobre el africano de hoy, y de manera particular, a la presente generación guineoecuatoriana, es la de la recuperación de las memorias históricas  mal recogidas por los colonos durante el período de expolio o sistema colonizador, que perduró en nuestro continente hasta la década de 70 del pasado Siglo XX (aunque hoy por hoy, no podemos afirmar con toda rotundidad, que el sistema colonizador de los países del norte sobre los del sur, haya sido erradicado por completo); así como la recuperación y la revalorización de las culturas autóctonas que hemos heredado de nuestros predecesores; que con la moderna corriente de la globalización, nos estamos dejando llevar por  otras culturas ajenas a  nuestra  propia identidad.

    El patriotismo no radica única y exclusivamente en el campo socio-político de una sociedad de individuos. Como el saber cantar correctamente el himno nacional; ser un activista político en defensa de las ideologías partidistas de un grupo político u otro, o por defender los colores de la bandera nacional en las competiciones deportivas en los escenarios internacionales, etc. Pues el patriotismo conlleva muchos factores, de entre los cuales, en este artículo intentaremos centrar nuestra atención en un aspecto cultural. las culturas tradicionales son las primeras manifestaciones culturales que el individuo se identifica con ellas mucho antes que los elementos patrióticos arriba citados, por cuanto que son las que marcan la verdadera identidad autóctona o étnica, y no las primeras que son símbolos de la patria, que marcan el celo patriótico.

   El aspecto cultural que aquí sacamos a la palestra, es un género lírico de la cultura annobonesa durante el desarrollo de la celebración de la fiesta patronal de Annobón, “San Antonio de Papua” el pasado 13 de junio del año 2007, el organizador  de la misma introdujo en el programa, una actividad la cual hizo deleitar a todos los asistentes  a la celebración de la fiesta en la sala de actos del Centro Cultural Español de Malabo, llevada a cabo por el joven Zanküs d’Ôlôs. Un género literario, el cual nunca se había alzado al viento en un escenario sin el acompañamiento de instrumento musical alguno, (creemos que fue la vez primera en la historia cultural de este pueblo en que fue así). Este momento fue tan crucial que todos los asistentes se pusieron en pie para ovacionar el buen saber hacer del joven Pé Kialê, durante y después que este cantara el Kialê o Kiadê, vulgarmente conocido por los naturales de esta tierra  hoy en día comoPunt’a.

Origen de Kialê, Kiadê o Punt’a

        Este es un género literario lírico valioso que en Guinea Ecuatorial, se registra en la cultura annobonesa, por lo que creo que es momento ya, que el pueblo annobonés se dé cuenta de este rico género lírico literario y que preste mayor atención en él, para potenciarlo; teniendo en cuenta que, es un legado cultural que las primeras familias esclavas llevadas a Annobón por los lusos con la intención de poblar a la isla y con el

propósito de  que dichas familias se encargaran de cortar  “árboles” (maderas) para sus “amos”, y durante la trata negrera, pudieron dejar a sus descendientes.

     El Kialê, como señalamos hace breve en líneas anteriores, según hemos sido informados, tuvo su origen cuando los portugueses poblaban la isla de Annobón con esclavos traídos de Angola, São Tomé y otras latitudes del continente africano, tras el descubrimiento de la isla en el S. XV y durante la trata negrera; cuando de manera despiadada, los bárbaros del viejo continente desmembraban a las familias negro-africanas, llevándolas a diferentes puntos geográficos del mundo (el gran triángulo trazado entre África, América y Europa),  sin  que éstas tuvieran la mínima esperanza de volver a reencontrarse jamás. Durante este período, los impotentes esclavos cuando se echaban a llorar por sus seres queridos (en las naves negreras), que tan violentamente les habían sido arrebatados, lo hacían de forma melodiosa, evocando a sus entrañables seres. Pues en esta triste y lamentable situación se originó el Kialê, Kiadè; que la misma palabra dice todo.

  Si intentamos traducir la palabra Kialê o Kiadê al español, sería una expresión exclamativa (por supuesto un lamento), que se emite cuando uno siente compasión de una persona en una situación desgraciada.

Kialê como género o elemento literario

    Nuestra insistencia de Kialê o Punt’a, como género lírico literario, se debe a que es un estilo en el cual, el Pé Kialê o Mé Kialê (trovador/a de Kialê), ameniza animando la música recitando versos (no recogidos u organizados), generalmente elegiacos y nostálgicos. De los que nunca han resistido en salir de la boca de ningún Pé Kialê/Pé Punta o Mé Kialê/Mé Punta, versos como:

Ômaê, ômaê!         ¡Ay, ay!

Bó së skabexia       Tú que vas allá

Bó jabê memü        Si ves a mi madre

Bó jafal amiëmôlê  Dígale que me he muerto

Ômaê, ômaê           Ay, ay

Ô mamemuê          Oh madre mía.

Ô mamemuê          Oh madre mía.

Kialê

U otros versos como:

A së kialê,                       Ah Kialê,

ô mamemû’ê                    Oh madre mía

Ôma’ê, ôma’ê                   ¡Ay, ay!

Ô dêxy m’skë mô’ê          Oh el día en que yo me muera.

Ô nanamemu’êêê           Oh hermanos míos:

Asë limä sa palajaxanu  Las almas que moran en el cementerio

La ja têdô nó tudu          Están lamentando por nosotros

 

    Esta peculiar forma de amenizar el ambiente, sea en un momento de alegría o melancólica, recitando tristísimos o nostálgicos versos, lo poseen todos los annoboneses en la sangre, aunque unos la tienen como dote divina.

    Desde estas páginas, quiero hacer un sincero llamamiento a todos los hijos de esta tierra, que presten atención a este riquísimo género literario, para recuperar de él la lírica y conservarla. Así se podrá mantener viva la cultura y hacer prevalecer la memoria de los ancestros, con  esta manera de saber hacer la poesía, que ha partido del S. XV hasta hoy.

    Si se presta mayor atención a este género,  estoy convencido de que no tendríamos motivo alguno para tener recelo de la ópera europea, por citar algún que otro ejemplo.

     Para poner punto final a nuestro discurso, permíteme Sr., lector transcribirle el Kialê que cantó el joven Zanküs d’Ôlôs aquella tarde antes aludida:

 

 Ô nangê d’ambô                           Oh annoboneses

 

Ô dêxy ugè mô’êê                        Oh el día en que yo me muera

 

Meskè tenue pa têdô muf              No habrá quien se compadezca de mí

 

Eeeeeee!                                      ¡Eeeeeeh!

 

Ô Yayì’êêê                                  ¡Oh, Yayì eeeeh!

 

Ô dêxy M’ské môlê                      Oh, el día en me muera

 

Mensê jôxy M’skè fêf mamã         No sé qué haré, mamá.

 

Ô môê sé M’ská môlê, mamã       Oh muerte, que me muero, mamá.

 

Ôôôôô!                                         ¡Oooooooh!

 

Ô Yayì’êêê                                   ¡Oh, Yayì eeeeh!

 

Ô Yayì, ô môyô                             Oh Yayì, oh muerte

 

Kiadê                                           Kiadê

 

Ô Yayì, ô Yayì, ô Yayì                  Oh Yayì, oh Yayì, oh Yayì

 

Ô môyô, ô môlê                            Oh muerte, oh la muerte

Por Nanay Menemôl

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